Lobengo era uno de los más fieles amigos que Bárbara Milagros y Unicornio tenían en el bosque, habían crecido juntos y pasaban
mucho rato caminando y cazando. Lobengo no era muy dado a compartir con los niños de las aldeas cercanas al bosque, su familia vivía en las afueras y tenia dos hermanos mayores.
Él sentía mucha afinidad con Bárbara Milagros y la consideraba su mejor amiga, con frecuencia volaban sobre Unicornio por las planicies de esas tierras y en más de una ocasión la había ayudado a proteger a los desamparados..

Lobengo venía de un linaje muy especial, en su familia solo nacían varones, lo que él no sabia era que al llegar a una cierta edad su vida cambiaria para siempre, ya que se convertiría en lobo pues pertenecía a la raza de los Licántropos, aguerridos y feroces seres que luchaban constantemente por la supervivencia de su especie.

Así fue como una noche de luna llena, el llamado de su naturaleza lo transformó en lobo. Se dirigió entonces a la cueva de Bárbara Milagros.
Cuando ella vió al animal, tensó el arco apuntandolo, pero el lobo agachó la cabeza y la guerrera bajó la guardia. Fue Unicornio quien le explicó, que era Lobengo su gran amigo de tantos años, dicho esto se acercaron y cariñosamente él posó el hocico sobre su regazo y ella lo acarició con afecto.

Habían pasado 3 años desde ese día y una tarde se presentó Lobengo junto a sus dos hermanos, en un claro donde Bárbara Milagros solía descansar, le contaron que sus padres habían sido capturados y asesinados por la tribu de cazadores de pieles y que a ellos los perseguían para darles muerte. Pero ese no era todo el problema, también debían migrar hacia otros territorios en búsqueda de hembras de su especie ya que deseaban formar nuevas familias y darle así continuidad a su raza.

Iniciaron la travesía hacia el sur.
Cuando la luna estaba llena y se convertían, Bárbara y Unicornio volaban mientras ellos corrían veloces y cuando eran hombres marchaban a paso ligero por caminos segundarios. Husmeaban y olfateaban constantemente, buscando rastros de otros lobos y evitando a los cazadores de pieles. Al cabo de algunas semanas encontraron restos de lobos despellejados y con tristeza entendieron que estaban muy cerca del aquelarre.
Unicornio alzó el vuelo y divisó el lugar donde se reunían los lobos y alarmado observó como ultimaban a un macho grande y aprisionaban a tres hermosas hembras. El resto de la manada luchaba contra la tribu. Unicornio descendió veloz, guiando a sus amigos al lugar, entonces los lomos de los lobos viajeros se crisparon, furiosos mostraron los afilados dientes lanzándose al ataque y en poco tiempo, diezmaron a los cazadores logrando liberar a las tres hembras cautivas.

Cuando terminó la batalla, Lupis, el más fuerte de la manada se acercó cauteloso y saludo de mala gana a nuestros amigos ya que nunca eran bienvenidos otros machos, aunque en el fondo agradecía su ayuda, ya que sin ella no habrían podido liberar a sus compañeras. Dicho esto, dio media vuelta, lanzó un largo aullido reuniendo a su familia y desaparecieron veloces por un sendero dejando a Bárbara Milagros y sus amigos como pajaritos en grama!!!

“Que mal agradecido” Exclamó Lobengo malhumorado, “Parece que tendremos otra batalla que librar, para conseguir los favores de este macho y llevarnos a nuestras novias”. Bárbara Milagros sentenció:

Fácil no será a las hembras conquistar
De impedirlo a toda costa Lupis tratará.
Un hechizo de amor debemos hallar
Y dócilmente las lobas al llamado acudirán.

Siguieron el rastro de la manada y cuando llegaron al lugar, Bárbara Milagros se colocó en un rincón desde donde veía a las hembras que jugaban, entonces cerró los ojos, levantó la vara e invocando al viento cantó:

Mirando estoy a tres lindas lobitas
Que alegres retozan buscando el amor
Y aquí les anuncio que tres corazones
Palpitan pacientes en este rincón.

Le canto a las lobas este hechizo de amor
Acérquense, vengan escuchen mi son
Que tres fuertes lobos ansiosos esperan
A estas lobitas para que los quieran

Le canto a las lobas este hechizo de amor
Acérquense, vengan escuchen mi son.

La brisa elevó el canto hasta los agudos oídos de las lobas y sin entender porqué, se acercaron al llamado musical que percibían, y cuando estuvieron muy cerca, Bárbara Milagros sopló polvo de amor en sus hocicos y en cuanto vieron a los machos quedaron completamente enamoradas!!!!

Ya amanecía…. en cuanto salió el sol, todos convertidos en humanos, decidieron dirigirse al campamento de la tribu de cazadores, se presentaron ante el jefe y fueron bien recibidos. Juntos compartieron comida y bailes ceremoniales, mientras se deleitaban con las piruetas de Unicornio; luego los invitaron a permanecer allí el tiempo que quisieran.
La tribu estaba encantada con la visita de nuestros amigos y los trucos de magia de Bárbara Milagros.

Cuando anocheció, un rato antes de que saliera la luna llena, Barbara y Unicornio se aseguraron de que sus amigos se quedaran en la gruta principal junto al jefe y los cazadores más hábiles y de manera amigable les preguntó: “Han ustedes disfrutado de nuestra compañía? Sellemos entonces nuestra amistad para siempre y hagamos una promesa de ayuda mutua cada vez que nos necesitemos”. Todos asintieron con alegría y Barbara selló el pacto con este conjuro:

Ayuda perenne este pacto sellará
Amistad y confianza entre ellos habrá
Lobos y hombres por siempre serán
Compañeros y hermanos en el bien y el mal.

En ese momento, salió la luna llena y los hombres se transformaron en lobos, se armó un gran alboroto pero Unicornio, empezó a batir sus alas con fuerza y levantó un gran ventarrón que obligó a todo mundo a cerrar los ojos y sentarse para no ser arrastrados por la brisa.
Barbara les gritó: “Porqué solo cuando no se ven se respetan? Abran sus corazones y ámense, honren el pacto de amistad que acaban de sellar y únanse por siempre viviendo en libertad y paz.

Los cazadores de pieles lograron entender la naturaleza de sus nuevos amigos los hombre-mujeres lobos y se dieron cuenta del terrible crimen que habían estado cometiendo.

Comenzó entonces la fraternidad de licántropos y humanos quienes aprendieron a convivir en armonía y respeto.

Y colorín colorado el tercer capítulo se ha terminado

Betty Mencaroni

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