El colombiano Fernando Botero y el cubano Wifredo Lam, quien hoy marcó un nuevo récord con una de sus obras más importantes, demostraron que se mantienen como valores seguros del arte latinoamericano, tras superar varias de sus piezas los precios estimados en una subasta de Sotheby’s en Nueva York.

Botero (1932) evidenció una vez más que es uno de los artistas latinoamericanos predilectos por los coleccionistas en una puja en la que llegaron a venderse cinco obras firmadas por él, entre las que destacó la pintura “Nuestra Señora de Cajicá”, adjudicada por 872.500 dólares, por encima de los 800.000 estimados por la casa.

En la subasta de arte latinoamericano organizada por Sotheby’s, también sobresalieron los 674.500 y 410.500 dólares pagados por las esculturas de Botero “Reclining Nude” y “Sitting Woman”, respectivamente, los 422.500 por los que se adjudicó su pintura “Interior” y los 338.500 que alguien pagó por su óleo “Still Life”.

El protagonismo de la puja, en la que se recaudaron un total de 14,81 millones de dólares, recayó, sin embargo, en el cubano Wifredo Lam (1902-1982), cuya “Les Abalochas dansent pour Dhambala, dieu de l’unité” (1970) alcanzó el precio más alto de la velada al venderse por 2,15 millones de dólares, un récord para el artista.

Los 2.154.500 dólares que se pagaron por esa pieza suponen el precio más alto jamás pagado en subasta por una obra de Lam, al que se considera creador de un nuevo lenguaje pictórico que fusionó la herencia cultural afrocubana con las vanguardias europeas.

“Esta pieza es ya tardía, pero es una de las más importantes de este artista cubano, además de ser una de sus preferidas. Lam la tuvo colgada en la sala de su casa en Italia durante mucho tiempo”, explicó a Efe la directora del Departamento de Arte Latinoamericano de Sotheby’s, Carmen Melián.

La obra, de gran tamaño (2,13 x 2,44 metros), tonos oscuros y protagonizada por varios dioses de la santería, pone de manifiesto la influencia del cubismo y el surrealismo en las creaciones de Lam, y en ella queda patente también el peso que tuvo el español Pablo Picasso (1881-1973) sobre el artista cubano.

“Picasso lo acogió en París cuando la esposa y el hijo de Lam fallecieron en la Guerra Civil española, y lo animó a seguir pintando. Se convirtió en casi un mecenas para él”, aseguró Melián, quien definió a Lam como “un pintor muy especial, debido especialmente a su historial familiar”.

En la subasta también se vendieron de Lam una obra sin título por 470.500 dólares -por encima de su estimado mínimo de 400.000 dólares- y “Femme”, que encontró un comprador dispuesto a pagar 374.500 dólares, más de los 350.000 con los que partía como máximo.

La última pieza del cubano en salir a subasta fue “Pour les réfugés espagnols”, un homenaje a los vencidos en la Guerra Civil española, y que se vendió por 266.500 dólares, también por encima del estimado de Sotheby’s.

Este año está resultando muy productivo para la obra de este artista, ya que el pasado mayo su pieza “Sur les traces” ya marcó un récord para el cubano al venderse por 1,42 millones de dólares.

La noche tuvo también lugar para otro récord de un artista latinoamericano, el logrado por el venezolano Alejandro Otero (1921-1990) con “Coloritmo 9”, una pieza que partía con un estimado máximo de 350.000 dólares y que se vendió por 752.500 dólares.
Este miércoles será Christie’s la casa de subastas que acoja una puja de arte latinoamericano en Nueva York, una venta en la que también se ha apostado por Botero.

Del artista colombiano saldrá a la venta “Family Scene”, un óleo inspirado en el amor del colombiano hacia la tauromaquia y que parte con un valor estimado entre 1 y 1,5 millones de dólares, el más alto de una jornada en la que también se venderán varias de sus esculturas.

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